Leyendo los poemas de Yuan Zhen en un barco de Bai Juyi

zhou zhong du yuan jiu shi
Tus poemas en mis manos,
los leo junto a la lámpara,
que agoniza cuando acabo.
Aún no despunta el alba.
Ya sin luz, siento los ojos cansados.
Sentado a oscuras, escucho las olas,
que, a impulsos del viento de proa,
golpean ruidosas el barco.

Texto original

「舟中读元九诗」
把君诗卷灯前读,诗尽灯残天未明。
眼痛灭灯犹暗坐,逆风吹浪打船声。

白居易

Antigua práctica

Este poema fue escrito a finales del otoño del décimo año de Yuanhe (815 d.C.), cuando Bai Juyi viajaba en una embarcación oficial rumbo a su destino como Supervisor Regional de Jiangzhou, tras ser degradado. Para entonces, su querido amigo Yuan Zhen ya había sido exiliado a Tongzhou varios meses antes, sumiendo a ambos en la misma situación de "desterrados en los confines del mundo". En una fría noche otoñal sobre el río, a la luz solitaria de una lámpara en la barca, el poeta desenrolló el manuscrito de los poemas de Yuan Zhen. Cada palabra y verso le evocaba el rostro del viejo amigo, despertando emociones profundas y complejas: anhelo por el compañero, pesar por su propia situación y un mudo cuestionamiento ante un destino adverso. Centrado en el acto concreto de "leer poesía", este poema entrelaza el desolado entorno exterior con la agitación interior, avanzando capa tras capa hasta condensarse en un vívido retrato espiritual de la literatura del exilio de mediados de la dinastía Tang.

Primer dístico: 把君诗卷灯前读,诗尽灯残天未明。
Bǎ jūn shī juàn dēng qián dú, shī jìn dēng cán tiān wèi míng.
Sostengo tu rollo de poemas, leyendo ante la lámpara;
Los versos se acaban, la lámpara se apaga, el cielo aún no amanece.

El primer verso comienza con una acción sumamente concreta: el verbo "sostener" está cargado de reverencia. "Leyendo ante la lámpara" esboza el único rincón espiritual cálido y concentrado en la fría noche y la barca solitaria. El verso siguiente, "Los versos se acaban, la lámpara se apaga, el cielo aún no amanece", crea una tensión temporal: la actividad espiritual subjetiva (leer poesía) ha concluido, pero la larga noche objetiva aún no termina. Cuando se agotan simultáneamente el aceite de la lámpara y los poemas, y el amanecer parece inalcanzable, la oscuridad física y el vacío espiritual se fusionan abruptamente, transmitiendo una opresiva sensación de desasosiego.

Segundo dístico: 眼痛灭灯犹暗坐,逆风吹浪打船声。
Yǎn tòng miè dēng yóu àn zuò, nì fēng chuī làng dǎ chuán shēng.
Los ojos duelen, apago la lámpara, aún sigo sentado en la oscuridad;
El viento contrario azota las olas, golpeando el sonido de la embarcación.

Este dístico transita del agotamiento visual a la agudeza auditiva, de la reflexión interior al impacto exterior. "Los ojos duelen, apago la lámpara" es la interrupción forzada tras alcanzar el límite físico, mientras que "aún sigo sentado en la oscuridad" muestra que la agitación espiritual no puede calmarse. Finalmente, todas las emociones y pensamientos son absorbidos y materializados por el "sonido del viento contrario azotando las olas y golpeando la barca". Este viento y estas olas son, a la vez, el paisaje real ante sus ojos y el estruendo simbólico de la indignación que bulle en su pecho, la soledad del viaje, la incertidumbre del futuro y la resistencia de un destino adverso como viento en contra. Con su fuerza física ineludible, se convierten en el vehículo definitivo y punto culminante de toda la emoción del poema.

Análisis integral

La exquisitez de este poema reside en cómo construye un arco emocional completo: desde la "inmersión concentrada", pasando por el "vacío y la desolación", hasta el "estruendo interior". El poema comienza con la "lectura" y termina con la "escucha", formando un ciclo sensorial y emocional cerrado e intenso. Los dos primeros versos, a través del agotamiento visual (leer hasta que la lámpara se apaga) y la suspensión del tiempo (el cielo aún no amanece), plasman el enorme vacío tras el agotamiento temporal del consuelo espiritual. Los dos versos finales, mediante el cansancio físico (dolor de ojos), la inmovilidad conductual (sentarse en la oscuridad) y el dominio auditivo (sonido de las olas), transforman la invisible marejada interior en una fuerza natural tangible. La intensidad emocional se profundiza gradualmente entre los cuatro versos, hasta que el "golpear de las olas" no solo azota el casco de la barca, sino que también impacta fuertemente en el corazón del lector, completando así un conmovedor retrato de la soledad, la indignación y la resiliencia de los letrados exiliados.

Características de escritura

  • Emoción a través de la acción, detalles conmovedores: Todo el texto se centra en el acto de "leer poesía", utilizando una serie de detalles llenos de imágenes y procesualidad como "ante la lámpara", "se acaban los versos", "se apaga la lámpara", "duelen los ojos", "apagar la lámpara" y "sentarse en la oscuridad", para plasmar de manera concreta y profunda emociones abstractas (añoranza, soledad, indignación).
  • Resonancia entre entorno y estado de ánimo: "Se apaga la lámpara" corresponde a la pausa temporal del consuelo espiritual; "el cielo aún no amanece" simboliza la oscuridad del futuro y la larga espera; "el viento contrario azota las olas" es la superposición perfecta entre el oleaje interior y los obstáculos externos. El paisaje ya no es solo fondo, sino un reflejo y extensión directa de la emoción.
  • Impactante efecto de cierre auditivo: El final con la gran imagen auditiva de "el viento contrario azota las olas, golpeando el sonido de la embarcación" reemplaza una posible expresión directa de sentimientos. Este sonido es a la vez real y simbólico, cesa abruptamente pero su eco perdura, llevando toda la emoción a su clímax para que el lector la saboree, con un impacto artístico formidable.
  • Tratamiento psicológico del tiempo: "El cielo aún no amanece" no es solo la hora objetiva, sino también la percepción subjetiva del poeta de un destino oscuro y la ansiedad por la demora de la luz (esperanza, reencuentro). Al tiempo se le otorga un pesado peso psicológico.

Reflexión

Este poema nos muestra que, en los momentos más difíciles y solitarios de la vida, el arte (leer poesía) puede convertirse en un baluarte contra la nada, y los sonidos de la naturaleza (viento y olas) pueden resonar con las emociones interiores. La amistad entre Bai Juyi y Yuan Zhen, a través de la transmisión y lectura de poemas, trascendió la separación geográfica, convirtiéndose en el apoyo espiritual más sólido mutuo en la adversidad.

Nos revela que la verdadera conexión y consuelo pueden trascender tiempo y espacio, existiendo en la resonancia espiritual. Cuando una persona enfrenta adversidades del destino como "viento contrario azotando las olas", quizás pueda, como el poeta, buscar comprensión en el arte, escuchar en silencio su propio oleaje interior, y transformarlo todo en un profundo y poderoso registro vital. La fuerza de este poema reside precisamente en cómo eleva la experiencia personal del sufrimiento a un sentimiento humano universal sobre la amistad, la soledad y la resistencia, permitiendo que, mil años después, aún podamos, en la "luz de la lámpara" y el "sonido de las olas", palpar el calor y el eco de esa entereza.

Traductor

Chen Guojian(陈国坚)

Sobre el poeta

Bai Ju-yi

Bai Ju-yi (白居易), 772 - 846 d.C., era natural de Taiyuan, Shanxi, y más tarde emigró a Weinan, Shaanxi. Bai Juyi fue el poeta más prolífico de la dinastía Tang, con poemas en las categorías de oráculos satíricos, ociosidad, sentimentalismo y ritmos misceláneos, y el poeta más influyente después de Li Bai y Du Fu.

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