Tan lleno de afecto, que parece siempre indiferente.
Sólo noto que ante la copa ni siquiera puedo sonreír.
La vela, teniendo corazón, también siente esta despedida:
en lugar nuestro, derrama lágrimas hasta el amanecer.
Texto original
「赠别二首 · 其二」
杜牧
多情却似总无情,惟觉樽前笑不成。
蜡烛有心还惜别,替人垂泪到天明。
Antigua práctica
Este poema fue compuesto en el mismo período que el primero, es decir, en la primavera del año 835 d.C. (noveno año de la era Dahe del emperador Wenzong de Tang), en vísperas de que Du Mu partiera de Yangzhou hacia la capital. Aunque ambos poemas forman una serie, su foco emocional y técnica artística son completamente diferentes. Si el primero es proyectivo hacia afuera, donde el poeta dirige toda su mirada y alabanza hacia la persona amada, pintando para ella un retrato poético eterno, este segundo es introspectivo, donde el poeta vuelve su mirada hacia dentro, para examinar y diseccionar profunda y verazmente su propio estado emocional en el momento de la despedida.
En este momento, Du Mu se encuentra en un punto de inflexión vital. Al abandonar la próspera y libre Yangzhou rumbo al centro político de Chang'an, su futuro está lleno de incertidumbre. Esta despedida de una alma gemela se carga, por tanto, de una conmoción más compleja por su propia coyuntura. La tensión emocional en el poema no surge solo del amor, sino que también se filtra sutilmente una nostalgia por el paso de años estables y una preocupación por el futuro inescrutable. Así, este breve poema que escribe lo "apasionado" mediante lo "indiferente" y sustituye el "llanto humano" por la "vela", es en realidad la manera en que el poeta, con una técnica altamente condensada y simbólica, plasma esa pesadez y palpitación innombrables que experimenta en un importante umbral vital.
Primer pareado: «多情却似总无情,唯觉樽前笑不成。»
Duōqíng què sì zǒng wúqíng, wéi jué zūn qián xiào bù chéng.
Apasionado, sin embargo, parece siempre indiferente; / solo siento que ante la copa, la risa no logra formarse.
El inicio va directo a lo más complejo y contradictorio de la emoción, planteando una conmovedora paradoja. "Apasionado" es la esencia y el fondo, la raíz de la pena de la separación; "parece siempre indiferente" es la manifestación externa al despedirse, resultado de la intensidad y pesadez del sentimiento que causa un estancamiento, silencio e incluso distanciamiento en palabras y acciones. Esta verdad psicológica de que "cuando el sentimiento es muy intenso, parece desvanecerse" es captada con agudeza y expresada con precisión por el poeta. El verso siguiente profundiza esta contradicción con una escena concreta: "ante la copa" es el lugar para el brindis, el consuelo, la expresión del sentimiento, donde debería haber conversación y risas para aliviar el dolor. Sin embargo, los tres caracteres "la risa no logra formarse" son como un primer plano, solidificando el instante en que todos los intentos de fingir terminan fracasando, revelando cuán real y poderosa es la pena abrumadora. Esta impotencia de "querer reír y no poder" transmite el dolor penetrante de la despedida más que un llanto desconsolado.
Segundo pareado: «蜡烛有心还惜别,替人垂泪到天明。»
Làzhú yǒu xīn hái xī bié, tì rén chuí lèi dào tiānmíng.
La vela tiene corazón, aún deplora la separación; / sustituye a la persona, derrama lágrimas hasta el amanecer.
Este pareado es un trazo divino, que lleva la expresión lírica al estado de fusión entre el objeto y el yo. El poeta traslada su emoción al objeto, otorgando a lo inanimado sentimiento y percepción humanos. "La vela tiene corazón": el carácter "corazón" (xīn) es un ingenioso doble sentido, refiriéndose tanto a la mecha como al corazón humano. Cuando la vela arde, la cera fundida cae, pareciendo lágrimas; esto es un fenómeno físico, pero el poeta lo interpreta como "sustituye a la persona, derrama lágrimas", externalizando la pena interna, intangible, infinita, difícil de soportar, en un fluir concreto, visible, sensible y continuo. El carácter "sustituye" (tì) es especialmente profundo y sutil: quizás la persona ya está tan afligida que no puede llorar, o quizás las lágrimas humanas son insuficientes para expresar este dolor, por lo que necesita prestar un objeto para desahogarlo. Y "hasta el amanecer" sugiere el banquete de despedida que dura toda la noche, y el prolongado tormento, largo como la noche, que ambas partes soportan en silencio. Que las lágrimas de cera cesen al amanecer simboliza la extensión y profundidad de la pena de la separación, que no puede disiparse en un instante.
Análisis integral
Este cuarteto de siete caracteres es una obra ejemplar de la expresión del sentimiento de despedida en la poesía clásica. Su encanto artístico radica en haber logrado refinar y elevar una experiencia emocional extremadamente personal y momentánea a una situación clásica de resonancia universal.
El núcleo de todo el poema reside en el arte emocional de la "represión" y la "proyección". Los dos primeros versos describen la "represión": la extrema plenitud emocional ("apasionado") causa una contención externa extrema e incluso anormal ("parece indiferente", "la risa no logra formarse"), un estado de implosión bajo una gran tensión emocional. Los dos versos siguientes describen la "proyección": cuando la emoción humana no puede ser completamente soportada y expresada a nivel personal, se "proyecta" sobre un objeto del entorno (la vela), dejando que el objeto complete, en sustitución de la persona, el ritual emocional de "deplorar la separación" y "derramar lágrimas". Esta transición lírica de la "persona" al "objeto" no solo evita la exposición directa y el agotamiento emocional, sino que crea un mundo simbólico de una belleza triste incomparable y de significado profundo.
A diferencia del primer poema, luminoso, amplio y centrado en el elogio, este está siempre envuelto en una atmósfera de "baja luminosidad", introspectiva, llena de tormento. No muestra belleza, sino dolor; no describe al objeto, sino que analiza al yo; no toma como fondo los colores primaverales de la ciudad, sino como teatro la luz de una vela en una habitación. Los dos poemas, uno hacia fuera y otro hacia dentro, uno exaltador y otro represor, forman juntos un universo emocional completo y tridimensional del momento de la despedida.
Recursos estilísticos
- Profunda tensión de un inicio paradójico: "Apasionado, sin embargo, parece siempre indiferente". Este comienzo establece inmediatamente la compleja y profunda tonalidad emocional del poema. Revela una verdad emocional que trasciende la lógica cotidiana: los sentimientos más profundos a menudo no pueden presentarse de la manera más directa, sino que se disfrazan con la apariencia contraria. Este recurso paradójico tiene un enorme impacto intelectual y emocional.
- Captura de detalles y fijación de escena: "solo siento que ante la copa, la risa no logra formarse". El poeta selecciona el instante más significativo del banquete de despedida: "la risa no logra formarse". Este detalle contiene numerosos contenidos psicológicos: el intento de reanimarse, el fracaso del esfuerzo, el estado límite antes del desborde emocional, abarcando en un instante la esencia emocional de toda la escena de despedida, de gran tipicidad y fuerza emotiva.
- Fusión perfecta de personificación y símbolo: El uso de la imagen de la vela alcanza la cumbre de la personificación y el simbolismo. La personificación reside en otorgarle "corazón" y el sentimiento de "deplorar la separación"; el simbolismo radica en que la vela misma es una metáfora múltiple de arder, ofrendar, iluminar la noche de despedida, y consumirse en sus propias lágrimas. Es a la vez un objeto escénico, un vehículo emocional, y un correlato objetivo de los sentimientos del poeta y su amada, con una riqueza significativa inmensa.
- Control hábil del ritmo emocional: El fluir emocional de todo el poema es como un río subterráneo. El primer verso es un remolino profundo ("apasionado"/"indiferente"); el segundo, un estancamiento reprimido ("la risa no logra formarse"); el tercero, una transferencia y salida de la emoción ("la vela tiene corazón"); el cuarto, la liberación completa y prolongada de la emoción ("derrama lágrimas hasta el amanecer"). Este ritmo de la introspección a la externalización, del estancamiento al fluir se ajusta perfectamente al proceso psicológico de desarrollo, acumulación y búsqueda final de un depositario de la emoción en la noche de despedida.
Reflexiones
Las revelaciones que nos ofrece esta profunda cuarteta se infiltran lentamente, como las lágrimas de cera en el poema, penetrando capa tras capa. En primer lugar, conciernen al conocimiento y comprensión de la emoción. El poema revela una verdad a menudo pasada por alto: la emoción más intensa puede no tener como manifestación externa palabras ardientes o lágrimas, sino más bien el silencio "que parece indiferente" y la pesadez de "la risa que no logra formarse". En las relaciones humanas, a menudo estamos acostumbrados a escuchar palabras, pero no sabemos leer el silencio; somos hábiles respondiendo a risas, pero nos cuesta sostener la pesadez de ese "querer reír y no poder". Este poema nos recuerda que el verdadero sentimiento profundo a veces reside bajo esas apariencias silenciosas, y requiere una percepción más aguda y una paciencia más tolerante para descifrar esos códigos emocionales que trascienden el lenguaje.
Además, apunta a la sabiduría de la expresión artística. Du Mu no se lamenta directamente diciendo "cuán afligido estoy", sino que dirige su mirada a la vela sobre la mesa, dejando que la mecha "con corazón" "sustituya a la persona, derrame lágrimas". Este trazo completa el salto de la "expresión directa del pecho" a la "transferencia de la emoción al objeto". Demuestra cómo encontrar, para la emoción interna abstracta y caótica, un correlato objetivo concreto, bello y de rico significado. La vela aquí no es solo un accesorio, sino un contenedor y símbolo de la emoción. Esto nos revela que, ya sea en la escritura u otras formas de creación, dejar que el "objeto" externo sea el espejo y portavoz del "sentimiento" interno a menudo puede evitar el agotamiento y la simpleza expresiva, logrando así una resonancia más universal y perdurable.
Finalmente, interroga la experiencia y el dilema de la vida. La despedida, como estado constante de la vida, siempre está acompañada de una pena difícil de acomodar por completo. El poema presenta el camino emocional completo frente a esta pena: comienza con la honestidad ante la emoción misma ("apasionado"), pasa por su manifestación anormal en un momento especial ("parece indiferente", "la risa no logra formarse", represión y lucha), y finalmente encuentra una salida poética, simbólica ("la vela sustituye a la persona, derrama lágrimas"). Esto no es solo una figura retórica, sino que puede verse como un camino de sanación y sublimación emocional. Nos sugiere que, cuando la emoción misma es demasiado vasta para ser digerida directamente en el plano de la realidad, externalizarla y objetivarla a través de medios artísticos y simbólicos quizás nos ayude a convivir con ella, y en el proceso de contemplarla y expresarla, obtener cierta liberación y trascendencia. Con un poema, Du Mu proporcionó un lugar de descanso imperecedero para toda la pena de la despedida sin lugar donde reposar.
Sobre el poeta

Du Mu (杜牧), 803 - 853 d.C., era natural de Xi'an, provincia de Shaanxi. Fue uno de los poetas de finales de la dinastía Tang que tenía sus propias características especiales, y más tarde la gente llamó a Li Shangyin y Du Mu juntos "Pequeños Li y Du". Sus poemas son brillantes y fluidos, ricos en color y lustre, y sus siete poemas son particularmente emotivos.