Despidiendo a Zhao Xianzhou a la Orilla del Río de Wang Wei

qi shang song zhao xian zhou
Al encontrarnos, nos reímos con alegría.
Al separarnos, se nos saltan las lágrimas.
En la comida de despedida, estoy triste.
Más triste aún al pensar que volveré
solo a un pueblo abandonado.

Tiempo frío. Nítidas las montañas lejanas.
Sol en ocaso. Presuroso corre el gran río.
Apenas levan anclas, ya estás lejos.
De pie, contemplo por tiempo muy largo
el horizonte en que se pierde el barco.

Texto original

「淇上送赵仙舟」
相逢方一笑,相送还成泣。
祖帐已伤离,荒城复愁入。
天寒远山净,日暮长河急。
解缆君已遥,望君犹伫立。

王维

Antigua práctica

Este poema fue compuesto alrededor del año 727 d.C. (decimoquinto año de la era Kaiyuan del emperador Xuanzong de Tang), cuando Wang Wei, relegado, servía como secretario municipal en Jizhou. En ese momento, la carrera del poeta, recién sufrido un revés, lejos de Chang'an, no podía evitar albergar soledad y melancolía. Zhao Xianzhou (también llamado Zu Yong, o quizás un Zhao de nombre cortés Xianzhou) era un viejo amigo; este encuentro, seguido de inmediato por la despedida, no solo significó para Wang Wei despedir a un compañero, sino que también desencadenó la pena de su propia vida errante, lejos del hogar y con un futuro incierto. Este poema sitúa el sentimiento momentáneo del encuentro y la separación bajo el vasto telón de fondo de un cielo frío y una ciudad desolada. Con un lenguaje extremadamente sobrio y puro, traza el proceso completo de la emoción, que pasa de la alegría a la tristeza, del reencuentro a la separación. Es una excelente obra de despedida en cinco caracteres, de gran intensidad emocional y poder visual.

Primer pareado: 相逢方一笑,相送还成泣。
Xiāngféng fāng yī xiào, xiāng sòng huán chéng qì.
Reencontrarnos, apenas una sonrisa; / despedirnos, ya se torna en llanto.

El inicio golpea directamente el corazón con un fuerte contraste temporal-espacial y una disonancia emocional. "Apenas una sonrisa" y "ya se torna en llanto" parecen no tener transición; el calor residual de la sonrisa aún no se disipa cuando las lágrimas ya brotan. Este "apenas" y este "ya" escriben la brevedad del encuentro y la brusquedad inesperada de la despedida, condensando en diez caracteres la impotencia y la tristeza de lo inconstante de los encuentros y despedidas humanas. El arranque es una explosión de sentimiento que establece el tono patético de todo el poema.

Segundo pareado: 祖帐已伤离,荒城复愁入。
Zǔzhàng yǐ shāng lí, huāng chéng fù chóu rù.
La tienda de despedida ya duele por la separación; / la ciudad desolada, otra vez, con pena he de entrar.

Este pareado proyecta la emoción en un espacio concreto, creando una doble presión afectiva. "La tienda de despedida" es el lugar del adiós, ya impregnado de la pena de la separación; "ya duele por la separación" es el dolor del presente. En cambio, "la ciudad desolada" es el lugar donde el poeta permanece detenido, la realidad que debe enfrentar solo después de la partida; "otra vez, con pena he de entrar" es la anticipación y el temor a los días de soledad venideros. Un "ya" y un "otra vez" se extienden desde el presente hacia el futuro; el cambio de espacio (del lugar de la despedida al sitio del regreso en soledad) profundiza la sensación de prolongación temporal, dando así a la pena de la separación una cualidad más pesada y duradera.

Tercer pareado: 天寒远山净,日暮长河急。
Tiān hán yuǎn shān jìng, rìmù cháng hé jí.
Cielo frío, lejanas montañas limpias; / anochecer, largo río presuroso.

La pluma se desvía, cambiando a la descripción del paisaje, pero el paisaje contiene el sentimiento, usando la grandiosidad del cielo y la tierra para escribir la soledad del corazón. "Cielo frío" y "anochecer" indican la época del año y el momento concreto de la despedida, a la vez que matizan la frialdad del entorno y la lobreguez del estado de ánimo. "Lejanas montañas limpias" es la inmensidad y el desamparo de un paisaje estático; "largo río presuroso" es el fluir y la despiadada fugacidad de un paisaje en movimiento. Montañas limpias y agua presurosa, quietud y movimiento, permanencia y desvanecerse, como si la naturaleza también hiciera un comentario silencioso sobre esta despedida: las verdes montañas, eternamente serenas, parecen indiferentes a los encuentros y separaciones humanos; el agua del río apresurada hacia el este, justo como la barca del amigo y el tiempo irrevocable. Los dos versos forman un paralelismo preciso, con un estado poético vasto y lleno de sentido pictórico.

Cuarto pareado: 解缆君已遥,望君犹伫立。
Jiě lǎn jūn yǐ yáo, wàng jūn yóu zhùlì.
Desatada la amarra, ya lejos estás; / mirarte, aún de pie permanezco.

El pareado final concluye el poema con primeros planos de dos acciones, llevando la despedida a su clímax y congelándola. "Desatada la amarra" es la acción física de la separación; "ya lejos" es la distancia espacial creada en un instante. La palabra "ya" expresa la rapidez de la partida de la barca y la brusquedad de la separación. "Mirarte" es la postura inmutable de quien despide; "aún de pie permanezco" enfatiza la duración y concentración de esa mirada. Un "ya" y un "aún", movimiento y quietud, llevan al extremo la tensión entre quien parte y quien despide, lo que se aleja y lo que permanece, el cambio y la inmovilidad. Aunque la figura ya está lejos, la mirada no se aparta; esa postura de "permanecer de pie" se convierte en la escultura emocional más profunda de todo el poema, conteniendo en sí infinita preocupación, desolación y buenos deseos.

Análisis Integral

Este poema es un canto de despedida triste que "escribe lo eterno mediante el instante". Su estructura es rigurosa, el flujo emocional como olas sucesivas: el primer pareado es el punto de explosión emocional, que describe la violencia de la transición entre encuentro y separación; el segundo pareado es la capa de expansión emocional, que describe la pena presente y futura; el tercer pareado es el plano de realce emocional, que utiliza el paisaje del cielo y la tierra para profundizar la sensación de soledad; el pareado final es el estado de condensación emocional, que congela con una acción la mirada melancólica eterna. Los cuatro pareados, pasando de la persona al paisaje y de nuevo de este a la persona, completan un ciclo completo de la emoción interna al paisaje externo, y de vuelta a la postura interna. Con su ojo de poeta y su pincel de pintor, Wang Wei no solo escribe el "dolor" de la separación, sino también su "atmósfera": esa desolación sin límites y esa pena perdurable que se extienden entre el cielo frío, el crepúsculo, la ciudad desolada, las montañas lejanas y el río presuroso. La emoción en el poema es sincera e intensa, pero su expresión es contenida y concisa, reflejando el estilo típico de la poesía del próspero Tang: "sentimiento profundo y elegante, pero atmósfera plena y redonda".

Recursos Estilísticos

  • Fuerte tensión en los contrastes temporo-espaciales: "Reencontrarnos" y "despedirnos", "apenas una sonrisa" y "ya se torna en llanto", "tienda de despedida" y "ciudad desolada", "desatada la amarra, ya lejos" y "mirarte, aún de pie". El poema está lleno de contrastes instantáneos en el tiempo y oposiciones de lejanía-cercanía en el espacio. En esta fuerte disparidad, la tragedia de la separación y la profundidad del sentimiento se intensifican enormemente.
  • Precisión léxica y capacidad de carga emocional: El uso hábil de palabras funcionales como "apenas", "ya", "otra vez", "aún" actúan como bisagras emocionales, controlando con precisión el ritmo de los versos y los giros del estado de ánimo. Los caracteres "limpias" y "presuroso" describen el paisaje, pero en realidad están totalmente al servicio del sentimiento: cuanto más "limpias" son las montañas, más vasta y desolada parece la soledad; cuanto más "presuroso" el río, más se siente la premura del tiempo y la despiadada naturaleza de la separación.
  • Sensación cinematográfica en el montaje de imágenes: Todo el poema es como un guion de planos: el primer pareado, primeros planos de expresiones (sonrisa y llanto); el segundo, cambio de escena (tienda y ciudad desolada); el tercero, ambientación con planos generales (montañas frías, río al anochecer); el cuarto, congelado en un plano secuencia (mirar a lo lejos y permanecer de pie). La conexión y contraste entre las imágenes produce un fuerte impacto visual y emocional.
  • Expresión emocional en capas y con moderación: Aunque la tristeza es intensa, su expresión no es efusiva. El poeta la transmite indirectamente a través de acciones (sonreír, llorar, entrar, permanecer de pie), escenas (tienda de despedida, ciudad desolada) y paisajes (montañas frías, río al anochecer), para finalmente condensarla en la postura inmóvil de "permanecer de pie". Esto resulta contenido, profundo, deja un regusto duradero y evita el defecto de la exposición directa.

Reflexiones

Esta obra nos muestra que el dolor más profundo de la despedida a menudo radica en que desencadena un sentimiento más amplio de soledad e incertidumbre en la vida individual. La tristeza de Wang Wei no solo surge de la partida del amigo, sino también de su propio confinamiento en la "ciudad desolada", de su reconocimiento de una situación vital como el "cielo frío" y el "anochecer". Nos revela: La despedida es profunda porque es un espejo que refleja nuestra propia situación, nuestra dependencia de los vínculos y nuestra sensación de deriva en el torrente del tiempo.

En el viaje de la vida, experimentamos constantemente el ciclo de "reencontrarnos, apenas una sonrisa; despedirnos, ya se torna en llanto". Este poema nos enseña a valorar la calidez de cada "reencontrarnos" y también a enfrentar con ecuanimidad la inevitabilidad de "despedirnos". Cuando llega la separación, quizás podamos, como el poeta, sumergir la emoción en el paisaje más vasto del cielo y la tierra ("cielo frío, lejanas montañas limpias; anochecer, largo río presuroso") para que se asiente, y finalmente, con una postura afectuosa de "permanecer de pie", despedir con la mirada lo que se aleja, transformando también ese afecto en un paisaje eterno dentro del corazón. Esta capacidad de mantener la mirada en la tristeza, de preservar la belleza en la separación, es precisamente el precioso poder que la poesía nos otorga.

Traductor

Chen Guojian(陈国坚)

Sobre el poeta

Wang Wei

Wang Wei (王维), 701 - 761 d.C., era natural de Yuncheng, provincia de Shanxi. Wang Wei era un poeta de paisajes e idilios, y ésta es la impresión general que hoy en día se tiene de él y de sus poemas. Sus poemas de paisajes e idilios son de gran alcance en su imaginería y misteriosos en su significado, pero Wang Wei nunca llegó a ser realmente un hombre de paisajes e idilios.

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