Flor sin ser flor de Bai Ju-yi

hua fei hua
Es flor sin ser flor,
niebla sin ser niebla.
A medianoche llega.
Se va al rayar el alba.
Viene como sueño de primavera:
Tan efímera.
Se va como nube matutina:
No deja huella.

Texto original

「花非花」
花非花,雾非雾,夜半来,天明去。
来如春梦几多时?去似朝云无觅处。

白居易

Antigua práctica

Este poema es una obra excepcionalmente singular dentro de la producción de Bai Juyi. Se desprende del soporte de un evento concreto y trasciende las ataduras de un tema definido, asemejándose a un murmullo filosófico que se cierne entre lo real y lo ilusorio. Su contexto de creación es difícil de precisar; quizás surgió de una percepción fugaz durante una noche de profunda introspección en soledad, o tal vez es el fruto de una destilación abstracta de experiencias estéticas vividas. Para entonces, Bai Juyi ya había dejado atrás la agudeza y concretez de su período "Nuevo Música de la Corte" (Xīn Yuèfǔ), adentrándose en una etapa de síntesis contemplativa sobre la esencia de todos los fenómenos del mundo. Este poema es precisamente una "flor sin palabras" que florece bajo esa consciencia integrada y serena.

Primera estrofa: 花非花,雾非雾,夜半来,天明去。
Huā fēi huā, wù fēi wù, yèbàn lái, tiānmíng qù.
Flor-no-flor, niebla-no-niebla, / a medianoche llega, con la luz del alba se va.

Desde su inicio, los versos construyen un laberinto para la percepción. "Flor" y "niebla" son en la comprensión humana arquetipos de lo bello y lo etéreo, pero el poeta las niega suavemente con el carácter "no". No niega su belleza, sino que nos guía a trascender el nombre de los objetos concretos para experimentar directamente la esencia de esa belleza, pura, abstracta y sin embargo al alcance. "A medianoche llega, con la luz del alba se va" le otorga una temporalidad fantasmal —un tiempo perteneciente a las sombras, los sueños y el subconsciente—, demarcándola así del mundo cotidiano y lógico.

Segunda estrofa: 来如春梦几多时?去似朝云无觅处。
Lái rú chūnmèng jǐ duō shí? Qù sì zhāoyún wú mì chù.
Llega como sueño primaveral, ¿por cuánto tiempo? / Se va como nube matinal, sin dejar rastro.

Aquí, la metáfora pasa de lo visual a la experiencia vital integral. "Sueño primaveral" alude a su textura embriagadora y su inevitable despertar, donde la dicha encierra la perplejidad de una cuenta regresiva. "Nube matinal" evoca su forma de desvanecerse y su vacío último, donde tras el esplendor solo queda un cielo diáfano. Estas dos metáforas, una interna y otra externa, graban a fuego la dualidad de una existencia "a la vez intensamente real y absolutamente ilusoria". "¿Por cuánto tiempo?" es un suspiro en medio del éxtasis; "sin dejar rastro" es la conclusión tras el despertar; juntas componen un suspiro completo sobre la aparición y la desaparición.

Análisis general

El poema completo semeja un experimento de flujo de conciencia exquisito. No describe escenas, no narra eventos; en cambio, presenta directamente el proceso de surgimiento y desaparición de la "experiencia estética" misma, o del "destello vital". El poema comienza con una negación de definiciones (flor-no-flor, niebla-no-niebla), continúa estableciendo un marco espacio-temporal definido (llega a medianoche, se va con el alba), luego profundiza con metáforas experienciales (como sueño primaveral, como nube matinal), y finalmente desemboca en una pregunta sin respuesta y una afirmación (¿por cuánto tiempo? sin dejar rastro). Estructuralmente, traza un circuito completo de emoción y reflexión: de "la incertidumbre sobre qué es", a "la claridad sobre cómo ocurre", luego a "la melancolía por su brevedad", y finalmente al "reconocimiento de su vacuidad". Logra transformar una realidad psicológica interna, cambiante e inefable, en un poema eterno de resonancia universal.

Características de escritura

  • Cadena y sublimación de imágenes: Las imágenes del poema (flor, niebla, sueño primaveral, nube matinal) forman una cadena conectada internamente. No son una enumeración caprichosa, sino que progresan desde la "similitud visual y la ambigüedad" (flor, niebla), avanzando hacia la "brevedad e ilusoriedad de la experiencia integral" (sueño primaveral), y culminando en la "disolución total de todo rastro" (nube matinal), capa tras capa, apuntando directamente al núcleo.
  • Poética del lenguaje paradójico: "Flor-no-flor, niebla-no-niebla" es una expresión paradigmáticamente paradójica. Abre un espacio poético precisamente en la ruptura lógica, forzando al lector a abandonar el pensamiento categorial habitual y tocar directamente lo innombrable.
  • Unidad absoluta entre ritmo y atmósfera: La alternancia de versos de tres y siete caracteres crea un ritmo que mezcla lo breve y lo prolongado, asemejándose al proceso fluido de algo bello que llega súbitamente, se demora y finalmente se aleja sin dejar huella. El ritmo del lenguaje es en sí mismo portador de significado.
  • Apertura temática: El poema entero es como un espejo vacío, sin un referente concreto predeterminado, capaz por tanto de albergar innumerables interpretaciones. Puede ser la reminiscencia de un sentimiento, la descripción del advenimiento de una inspiración, la añoranza de los años juveniles, o incluso una metáfora profunda de la temporalidad de todo lo existente (en palabras de Heidegger). Esta apertura es la fuente de su perdurable encanto.

Reflexión

Esta obra toca un rincón secreto y común del alma humana: la percepción aguda y la profunda melancolía hacia aquellas experiencias de belleza extrema que, sin embargo, no pueden solidificarse ni perdurar. Nos dice que lo más profundo y conmovedor en la vida es, a menudo, precisamente eso que es "flor-no-flor, niebla-no-niebla", aquello que no puede ser planificado utilitariamente ni definido racionalmente.

En la sociedad moderna, que venera la eficiencia, persigue la certidumbre y la posesión permanente, este poema actúa como un recordatorio sereno. Nos invita a valorar esos instantes de inspiración, pura emoción o sintonía espiritual que "llegan a medianoche", incluso si "con el alba" se desvanecen. Nos enseña a no aferrarnos a buscar para toda belleza un "nombre" categórico seguro (¿es flor? ¿es niebla?) y un "lugar" eterno donde encontrarla, sino a aprender a sumergirnos por completo durante el "¿por cuánto tiempo?" de su advenimiento, y, tras su desaparición, aceptar el vacío del "sin dejar rastro". Esta apreciación de lo efímero y esta serenidad ante la vacuidad son quizás una sabiduría vital más elevada. El valor de este breve poema reside precisamente en confirmar, de la forma más bella, la naturaleza transitoria de las cosas más bellas de la vida, permitiéndonos, a través de la resonancia, completar un ejercicio de previsión de la pérdida y una reflexión profunda sobre la existencia.

Traductor

Chen Guojian(陈国坚)

Sobre el poeta:

Bai Ju-yi

Bai Ju-yi (白居易), 772 - 846 d.C., era natural de Taiyuan, Shanxi, y más tarde emigró a Weinan, Shaanxi. Bai Juyi fue el poeta más prolífico de la dinastía Tang, con poemas en las categorías de oráculos satíricos, ociosidad, sentimentalismo y ritmos misceláneos, y el poeta más influyente después de Li Bai y Du Fu.

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