Primeros indicios del viento otoñal de Liu Yuxi

shi wen qiu feng
Diez años fuera de la capital, juntos fuimos llamados;
mil li cruzando el Xiang, de nuevo nos separamos.
Volver a gobernar, mas distinto al Canciller Huang;
tres veces degradado, ante el Juez Liu con vergüenza.

Nuestra mirada vuelta al norte sigue a las grullas que retornan;
nuestras entrañas angustiadas encuentran a los gibones que lloran.
El río Gui fluye hacia el este, pasando al pie del monte Lian;
mirándonos a lo lejos, entonamos largos versos, con la mente llena de recuerdos.

Texto original

「始闻秋风」
昔看黄菊与君别,今听玄蝉我却回​。
五夜飕飗枕前觉,一年颜状镜中来。
马思边草拳毛动,雕盼青云睡眼开。
天地肃清堪四望,为君扶病上高台。

刘禹锡

Antigua práctica

La composición de este poema data de después del segundo año de la era Baoli (826 d.C.), durante el viaje de Liu Yuxi desde su dimisión en Hezhou de regreso a Luoyang. Aunque el año exacto no puede determinarse con certeza, pertenece a su vejez. Para entonces, Liu Yuxi era ya un anciano de alrededor de sesenta años. Tras el fracaso de la Reforma Yongzhen, fue exiliado a Langzhou durante diez años, y luego sucesivamente a Lianzhou, Kuizhou y Hezhou, vagando más de veinte años. Este regreso al norte desde Hezhou sería la última vez que abandonaba un lugar de destierro en su vida. Lo que le aguardaba no era la restitución, sino un cargo ocioso en el Departamento de Asuntos de la Capital del Este: Huésped del Príncipe Heredero. La corte ya no tenía intención de emplearlo.

Y, sin embargo, fue este anciano de sienes canosas quien, despertado por el sonido del viento en una noche de otoño, escribió este poema. No hay en él rastro alguno de abatimiento, solo la elevación del corcel que anhela la frontera y el águila que abre los ojos dormidos. En este poema, personifica al viento otoñal como un viejo amigo que llega puntual cada año. En el camino de veintitrés años de destierro, solo el viento otoñal no le falló. Así que, a pesar de su enfermedad, ascendió a la terraza para contemplar con este viejo amigo el cielo y la tierra.

Primera estrofa: «昔看黄菊与君别,今听玄蝉我却回。»
Xī kàn huáng jú yǔ jūn bié, jīn tīng xuán chán wǒ què huí.
El otoño pasado, viendo los crisantemos dorados, me despedí de ti; / este otoño, oyendo las cigarras oscuras, yo he regresado.

El inicio es extraordinario. El poeta personifica al "viento otoñal" como "yo" y se refiere a sí mismo como "tú", creando una sensación dramática de reencuentro entre el hombre y el otoño. "Crisantemos dorados" es la imagen del otoño tardío del año pasado; "cigarras oscuras" es el sonido del otoño temprano de este año. Las estaciones cambian, pero la amistad entre el poeta y el viento otoñal permanece inmutable. La genialidad de este comienzo radica en el cambio de perspectiva. El poeta no dice "yo oigo el viento otoñal", sino "yo he regresado", como si él mismo fuera el viento que viene y va libremente. Este desplazamiento dota a todo el poema de un tono trascendente: no soy quien sufre pasivamente el cambio de estaciones; soy quien acude activamente a la cita.

Segunda estrofa: «五夜飕飗枕前觉,一年颜状镜中来。»
Wǔ yè sōuliú zhěn qián jué, yī nián yán zhuàng jìng zhōng lái.
A la quinta guardia, despierto ante el susurro junto a la almohada; / el aspecto de un año solo llega a través del espejo.

Del exterior al interior. "Susurro a la quinta guardia" es el viento otoñal llamando a la puerta, la causa directa de que el poeta despierte de sus sueños. Las tres palabras "junto a la almohada" hacen tangible el sonido del viento. "El aspecto de un año solo llega a través del espejo" cae abruptamente. En el espejo, se ve un año más viejo. El viento llega cada año; el rostro decae cada año. El poeta no elude este hecho. Simplemente yuxtapone ambos con serenidad: el viento otoñal ha regresado, y yo he envejecido. ¿Y luego? Luego, miraremos a la siguiente estrofa.

Tercera estrofa: «马思边草拳毛动,雕盼青云睡眼开。»
Mǎ sī biān cǎo quán máo dòng, diāo pàn qīngyún shuì yǎn kāi.
El corcel, añorando la hierba de la frontera, eriza su crin rizada; / el águila, anhelando las nubes azules, abre sus ojos dormidos.

Esta estrofa es el punto de explosión del espíritu de todo el poema. "El corcel añorando la hierba de la frontera", "el águila anhelando las nubes azules" —estas dos imágenes son las metáforas que Liu Yuxi encuentra para sí mismo. No es solo el anciano con "el aspecto de un año"; es también ese corcel de guerra cuya crin se eriza al oír la llamada de la frontera, es ese halcón que abre los ojos y despliega las alas al ver el cielo. "Eriza su crin rizada" es un temblor sutil, pero acumula la fuerza de la carrera; "abre sus ojos dormidos" es un despertar instantáneo, pero presagia una actitud de elevarse al cielo. El poeta, utilizando la reacción instintiva de los animales, expresa toda la agitación interior que siente al oír el viento otoñal. El viento otoñal, para él, no es solo la señal del cambio de estaciones, sino la prueba de que la vida aún perdura.

Cuarta estrofa: «天地肃清堪四望,为君扶病上高台。»
Tiāndì sùqīng kān sìwàng, wèi jūn fú bìng shàng gāotái.
Cielo y tierra, puros y claros, invitan a mirar a los cuatro vientos; / por ti, apoyándome en la enfermedad, asciendo a la alta terraza.

La conclusión es acción. "Cielo y tierra, puros y claros" es el regalo del otoño; tras la caída de los diez mil árboles, la vista, en cambio, se abre. "Invitan a mirar a los cuatro vientos" es la respuesta del poeta a este regalo: miraré tan lejos como pueda. El "tú" en "por ti" responde a la primera estrofa, refiriéndose al viento otoñal. El poeta no asciende a la terraza para probar nada, sino para acudir a la cita de un viejo amigo. La enfermedad es real, y ascender a la terraza apoyándose en ella también lo es. El viento otoñal conoce su enfermedad, y sabe que él vendrá.

Análisis Integral

Este poema es un microcosmos del estado poético de Liu Yuxi en su vejez —erguido aún en la vejez y la enfermedad, acudiendo aún a la cita en la despedida. Las cuatro estrofas del poema tienen una estructura clara como un movimiento musical: la primera plantea el tema, utilizando la personificación para describir el reencuentro entre el hombre y el otoño; la segunda marca un giro, del sonido del viento al rostro en el espejo; la tercera se eleva, utilizando el corcel y el águila feroz como metáfora de un corazón aún no rendido; la cuarta concluye, completando el ritual espiritual con la acción de ascender a la terraza y contemplar la distancia.

Lo más conmovedor del poema es esa inconformidad. Liu Yuxi sabía que estaba viejo, enfermo, que su carrera oficial había llegado a su fin. Pero al oír el viento otoñal, el primer pensamiento que surgía en su mente no era "otro año ha pasado", sino "el corcel añorando la hierba de la frontera", "el águila anhelando las nubes azules". Esto no es auto-consuelo; es la última llama dentro de él, encendida por el viento otoñal. Con esa llama, asciende a la terraza, apoyándose en su enfermedad.

Recursos Estilísticos

  • Inversión creativa de la perspectiva de personificación: Convertir al viento otoñal en "yo" y a sí mismo en "tú", estableciendo una relación dialógica entre la estación natural y el hombre. Este cambio de perspectiva dota a todo el poema de una universalidad que trasciende el sentimiento personal —no es Liu Yuxi hablando de sus asuntos, es el viento otoñal hablando por todos aquellos que se resisten a envejecer.
  • Selección precisa de imágenes de comparación y asociación: "El corcel añorando la hierba de la frontera", "el águila anhelando las nubes azules" son imágenes comunes en la poesía fronteriza de la dinastía Tang, pero Liu Yuxi las utiliza aquí no para escribir sobre la ambición de lograr méritos y establecer una carrera, sino sobre un estado de vida más fundamental —al oír la llamada, querer moverse; al ver el cielo, querer volar. Esto no tiene que ver con la edad.
  • Doble conciencia del tiempo: En el poema resuenan simultáneamente dos tiempos —"el aspecto de un año" es el tiempo lineal e irreversible del envejecimiento; "el corcel añorando la hierba de la frontera" es el tiempo cíclico y elevador que se despierta cada otoño. La interacción de estos dos tiempos constituye el estado real, fisiológico y psicológico, del poeta.
  • Correspondencia estructural entre inicio y final: El "tú" de la primera estrofa y el "tú" de la cuarta se corresponden a distancia, y el desarrollo de las dos estrofas intermedias se enmarca dentro de esta correspondencia. El viento otoñal es el hilo conductor del poema y también el objeto en el que el poeta deposita sus emociones.
  • Textura firme del lenguaje: El uso de palabras en todo el poema es extremadamente preciso; "susurro", "crin rizada", "ojos dormidos", "apoyándose en la enfermedad", ninguna palabra es débil. Esta firmeza del lenguaje coincide completamente con la postura espiritual que el poeta quiere expresar.

Reflexión

La vitalidad duradera de este poema radica en que captura un estado de vida común a la humanidad —a punto de extinguirse pero aún ardiendo. Cuando Liu Yuxi escribió sobre el viento otoñal, tenía ya unos sesenta años, con el cuerpo debilitado y sin esperanzas en su carrera oficial. Pero el yo que plasma en sus versos no es una vela consumida ni un árbol seco, sino un corcel de guerra cuya crin se estremece levemente, un halcón que abre repentinamente los ojos dormidos. Este estado de "estar a punto de envejecer pero no haberlo hecho aún, a punto de cesar pero no haber cesado" tiene una profunda revelación para el hombre contemporáneo. Vivimos en una era de renuncia prematura: a los treinta años ya decimos que estamos viejos, a los cuarenta ya aceptamos nuestro destino. Liu Yuxi, a los sesenta años, aún "asciende a la alta terraza apoyándose en la enfermedad", no porque su cuerpo estuviera bien, sino porque ese "corcel" en su corazón aún no había muerto.

El carácter "动" (estremecerse, moverse) en "马思边草拳毛动" es la marca más sutil de todo el poema. No es galopar ni relinchar, es solo un leve movimiento. Pero ese movimiento prueba que la vida aún está ahí. Lo que más escasea a menudo en el hombre moderno no es la capacidad de correr, sino este instinto del "leve movimiento". Nos calmamos demasiado pronto, nos convencemos demasiado pronto de que "ya basta".

Finalmente, el "tú" en "为君扶病上高台" es tanto el viento otoñal como esa idea en su propio corazón que se niega a dispersarse. Esta es una actitud vital elevada: se distingue de la ostentación de fuerza porque reconoce "apoyarse en la enfermedad"; también se distingue de la resignación al destino porque aún "asciende a la alta terraza". En la actualidad, que adora la eficiencia y la juventud, esta solemnidad de acudir a la cita aún con dolor quizá sea la dignidad que debemos mantener al enfrentar el envejecimiento.

Este poema es como una alta terraza erguida en otoño; le dice a cada persona en su ocaso: sin importar cuán decaído esté el cuerpo, ciertas necesidades del alma son eternamente nuevas. Necesitamos que el corazón aún se conmueva al oír el viento, necesitamos abrir los ojos aún al ver el cielo, y también necesitamos ese corcel de guerra cuya crin se estremece levemente, para probar que aún no hemos sido domesticados.

Sobre el poeta

liu yuxi

Liu Yuxi (刘禹锡), 772 - 842 d.C., era natural de Hebei y más tarde se trasladó a Luoyang. Fue un estadista y pensador progresista en plena dinastía Tang, y un poeta con logros únicos en este periodo. En sus composiciones no faltan poemas que reflejan la actualidad y la difícil situación del pueblo. Sus poemas, de lenguaje brillante y vivo, ritmos fuertes y armoniosos y estilo vigoroso, fueron muy apreciados por la gente de la época, y se le honró como "poeta de grandeza".

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